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Presupuesto 2021 y la caída de ingresos.



La semana pasada se presento el presupuesto de egresos para el próximo año, el cual se basa en varios supuestos que difícilmente se podrán cumplir y por ende, lo que muy probablemente vamos a ver el próximo año es una caída en los ingresos que va a recibir el gobierno federal, con la consecuente ampliación del déficit fiscal y con ello un aumento en la probabilidad de la pérdida del grado de inversión el próximo año. Ya de entrada el país tiene hoy un déficit fiscal de alrededor de 500 mil millones de pesos, que solo se podría cubrir con mas recaudación o con mas endeudamiento, pero ninguna de estas 2 alternativas están contempladas ni en la ley de ingresos ni en el presupuesto de egresos ni para este año y menos para el próximo, por ser año electoral. El gobierno ha tenido como amortiguador el año pasado y este año, para subsanar la caída en ingresos fiscales como resultado de la caída en la actividad económica, el uso de los fondos de emergencia creados en sexenios anteriores y la desaparición de un buen numero de fideicomisos que contaban con recursos específicamente dedicados a distintas actividades productivas; pues bien, esos recursos extraordinarios ya se acabaron. Así mismo, el gobierno ha logrado recaudar casi 40 mil millones de pesos en impuestos que grandes corporativos le debían al fisco, pero tanto estos recursos como los mencionados líneas arriba, no son recurrentes, ya se usaron y ya no habrá más. El único ingreso extraordinario que le queda al gobierno son los remanentes de la posición de dólares de Banxico, que le va a entregar este banco al gobierno federal, en abril del próximo año.


Sin embargo, la ley dice que el 70% de esos recursos, se deben de destinar al pago de la deuda pública y el resto se deben de usar para la creación de fondos de emergencia; por lo que solo si el gobierno cambia esta ley, podría usar estos recursos para gasto de inversión, para gasto corriente y/o para mantener sus programas de asistencia social.


¿Cuáles son algunos de los supuestos difíciles de conseguir, en los que se basa el presupuesto del próximo año?

Ingresos petroleros: el presupuesto es muy optimista en cuanto al precio de venta del petróleo y en cuanto al volumen de extracción de barriles para el próximo año. En cuanto al precio, es una variable sobre la que no tenemos control, pero lo que si se ve es que al menos, hasta la primera mitad del próximo año, el precio internacional del petróleo va a seguir deprimido, como consecuencia de la falta de actividad económica por la pandemia. En cuanto al volumen de extracción de barriles, es claro que los pozos actuales que tiene PEMEX tanto en tierra firme, como en aguas someras, cada día extraen menos cantidad de petróleo. Solamente en aguas profundas hay todavía reservas probables/probadas importantes, pero por una lado PEMEX no tiene los recursos suficientes para la exploración y explotación de estos pozos y la asociación con empresas extranjeras, que si tienen los recursos y la tecnología, esta cancelada. Por lo tanto, tampoco van a llegar a los casi 1.8 millones de barriles diarios presupuestados. Si a esto le sumamos el costo de la deuda de PEMEX el panorama es más complicado.


Por otro lado, la SHCP estima que la caída del PIB para este año será de alrededor del 8%. Este número se compara con el 10% aproximado de caída que estiman muchos bancos, organismos internacionales y hasta el mismo BANXICO. Esta diferencia de 2 puntos porcentuales de caída del PIB se dice muy rápido, pero representa miles de millones de pesos menos que el gobierno va a dejar de recaudar tanto en IVA como en ISR, si la economía cae el 10% De igual manera su proyección del PIB para el próximo año es mucho más optimista que la del consenso de los analistas del MKT; lo cual nuevamente va a generar una menor recaudación de ingresos para el gobierno en el 2021. Entonces lo único razonable que queda es una reforma fiscal que grave el consumo a través del IVA. México tiene una de las tasas más bajas de captación fiscal del mundo, pero peor aún, son muy pocos los que pagan impuestos, porque toda la economía informal del país (que es muy grande), no paga impuestos. Lo ideal sería que hubiera un IVA generalizado a alimentos y medicinas, entre otros, para que esa gran masa de la población que no paga impuestos contribuyera. Esto debería de ir conjuntamente acompañado de un plan de retribución de ese pago de impuestos a la clase más pobre de este país, porque ese segmento de la población (alrededor de 20 millones de personas sí que no pueden pagar impuestos), pero por otro lado debe de haber entre 20 y quizás hasta 30 millones de personas que si están en posibilidad de contribuir pero como están en la economía informal no pagan. Además hoy ya existen infinidad de programas y censos que tienen identificados a los sectores más vulnerables de la población, para retribuirles los impuestos pagados.


Hay que resaltar que este cambio en el régimen fiscal del país se debió de haber hecho desde sexenios anteriores, pero ninguno de los partidos políticos que han gobernado este país en sexenios anteriores al actual, se atrevieron siquiera a proponerlo, por el costo político tan alto que conlleva. El problema es que el gobierno actual va a enfrentar por la pandemia y por los problemas de PEMEX, una falta de recursos muy importante, este y el próximo año al menos. Lo único que se escucha estos días es que en un futuro cercano vendrían mayores impuestos progresivos a los que más ingresos tienen, impuesto a las herencias, etc. Pero esto no sirve, porque son muy pocos los que pagan impuestos y por más que se le aumente el gravamen a este sector de la población, no es suficiente para cubrir las necesidades urgentes de ingresos que tienen las arcas de la nación. En los próximos meses se irá viendo la caída en los ingresos y quizás entonces haya un análisis entonces más profundo de cómo sacar adelante las finanzas del gobierno y de la mano la economía del país.


Por Sergio Zermeño

Senior Associate



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